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ORDIZIA EN LOS AÑOS 30

Escrito en 1982 por Paloma Arrizabalaga.

Quisiera, a través de estas líneas, expresar mi agradecimiento a todas las personas que me han ayudado y siguen ayudándome en mi trabajo.

La calle Urdaneta es en los años treinta, el “centro viral” del municipio puesto que en ella residen 1.472 de los 4.500 habitantes que totaliza el Padrón y dicha calle junto con Marques de Agüeso y Santa María agrupan  más de medio pueblo.

Ordizia, que cuenta con más solteros que solteras, tiene, sin embargo, un número de viudas casi dos veces superior al de viudos; más de medio pueblo, además, no es natural de Ordizia, pero son bastantes los nacidos en otros pueblos de la provincia – el 30,08%-, en el resto del Pais Vasco – el 10,8%- y en el resto de España el 16,2%

El Padrón de Habitantes de 1930 ofrece un dato curioso y es que todas ls esposas del municipio sin excepción alguna, se dedican exclusivamente a sus labores y ninguna da cuenta de otra actividad. A sus labores se dedican también 565 mujeres solteras y los qué más llama la atención es que 139 de ellas tiene entre 10 y 15 años, 164 entre 16 y 20 y  171 entre 21 y 30. El provenir de la joven ordiziana consistía en llegar a ser una “perfecta casada” supeditada a su hogar y a su esposo. Realmente son muy pocas las “hijas” que ejercen alguna profesión fuera de casa; muchos de los hijos solteros son, sin embargo, jornaleros. Éste es el oficio que más gente ocupa, ya que a ello se dedica 822 personas; un alto porcentaje de ellas joven: el 31,1% tiene entre 21 y 30 años. Lo ejercen principalmente personas inmigradas, naturales de otros pueblos de Guipúzcoa – el 31,2%-, del resto del País Vasco- el 20,9%- o del resto de España el 31,6%. Este último porcentaje es revelador de la importancia que llega a tener en este municipio la corriente inmigratoria.

Según el Padrón, sólo 90 personas se declaran labradores y 2 pastores y además de los oficios que hoy en día se siguen ejerciendo vienen señalados algunos que evocan el pasado como el de bastero, castrador, trapero, botero,…

El pueblo vive esencialmente del comercio y de sus fábricas y talleres y cobra, como en la actualidad, especial dinamismo los días de mercado; en el celebrado el jueves de la primera semana de 1931 se dieron por ejemplo estos precios: el Kg.  de  queso a 7 pts., el de manteca a 4 pts., el de longaniza a 5,50 pts., el de lomo a 6pts., la docena de huevos a 4 pts., el par de pollos a 12 pts., el de chipirones a 5pts., el kg. de buey a 1,45 pts., la alubia encarnada del país a 190pts. Los 100 kgs…

La juventud ordiziana acude los domingos al baile animado por la Banda Municipal y que tiene lugar en la plaza Alfonso XIII, denominada tras las elecciones de 1931, Plaza de la República. También acude gente al teatro donde se dan obras muy diversas, desde Rusiñol hasta Muñoz Seca, pero lo que atrae a muchos es el cine. El Teatro-Cine Etxezarreta era entonces, como lo es precisamente hoy, tema de actualidad y suscitaba algunos comentarios como por ejemplo le hallado de una crónica local Pueblo Vasco de enero de 1931 que decía así:

“ Por qué en Villafranca no hemos de presenciar el cine sonoro? En Tolosa hemos visto proyecciones de películas sonoras que nos han agradado y el precio no era excesivo y esto bien, pero muy bien se podría hacer en Villafranca…”.

Terminaré este rápido esbozo con dos hechos que marcaron la vida política y la apacible vida cotidiana e hicieron correr mucha tinta. El primero fue provocado por las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Hasta la noche del 11, todos los partidos políticos se disponían a intervenir pero surgió “una poderosa coacción por parte de personalidades de gran influencia” (La Voz de Guipuzcoa, 1º de mayo de 1931). Se retiraron candidaturas y después del 12 de abril, en Ordizia, así como en varios pueblos de la provincia, se formularon protestas por irregularidades y se celebraron nuevas elecciones el 31 de mayo. La Voz de Guipuzcoa califica de “honrosa” la derrota republicana. Efectivamente hubo derrota gubernamental, ya que fueron elegidos por gran mayoría ocho nacionalistas y tras ellos cuatro carlistas. El segundo hecho es digno de ser mencionado por la perturbación que engendró en Ordizia así como en los pueblos circundantes. Según la prensa, esta zona del Goierri era víctima de una importante invasión. “Nuestras calles, al anochecer, son testigas de la más grande avalancha de autos, ciclos, motos, carros y peatones que en interminable fila india cruzan por ellas camino de un barrio llamado de Santa Lucia, afecto al pueblo de Ezquioga, hasta ahora desconocido para el 99& de los guipuzcoanos… ¿Causas? La aparición, según dicen, de la Dolorosa a unos niños… Algunos se hallan ya al borde de la locura…” (La Voz de Guipuzco, 11 de julio de 1931).

Se da la cifra de 20.000 ó 30.000 individuos que cruzaron las calles de Beasain instalados en camiones o coches con botas de vino y cenas…

Y con este acontecimiento insólito daré por terminado este artículo no sin antes desear a todos lo habitantes de Ordizia unas Fiestas muy felices.

Paloma Arrizabalaga.

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