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CURIOSIDADES DE MI VIEJA ORDIZIA

Escrito en 1983 por Femin Gonzalez, Kifi.

Soy un enamorado de la Monografía Histórica de Ordizia editada por Don Carmelo Echegaray y don Serapio de Múgica allá por año 1908. Gracias a ella he podido adentrarme en la vida y hechos de mi pueblo y me ha gustado sacar a la luz muchas de sus curiosidades. Hoy y gracias al acuerdo adoptado por la Comisión Municipal Permanente celebrada el 29 de Marzo de 1983, numerosos vecinos pueden hacerse con un ejemplar que ha reproducido el libro original Gráficas Aralar en su taller de la calle Urdaneta. No se lo pierdan…

Ahora que vamos a entrar en las fiestas supongo que les gustaría saber cómo lo pasaban nuestros antepasados en ella allá por los años del 1500 al 1600 y pico. Lo tradicional de los festejos eran los toros una pasión  para nuestros antepasados. Para que luego digan que los toros era cosa de los andaluces. Ya, ya…

Para solemnizar el día de San Juan ya se hablaba de ello en 1509. Y en 1524 tras “torearlo” el pueblo se comió su carne. En 1621 tenían un toro en la sierra de Murua (seguramente se quiere decir Murumendi) y otro se trajo a Beizama. Los festejos debieron ser algo extraordinario ya que se “pusieron barreras en la Plaza”. En Agosto de 1622 “en regocijo de nuestra señora de la Asunción hubo toros y se trajo el tambor (¿) de Lazkao”.

El cerrar la plaza con barreras llegó a convertirse en costumbre lo que viene a relevar que no es hoy la afición de los hijos de Ordizia a correr los toros. No era de extraño puesto que hasta para conmemorar la beatificación de San Ignacio de Loyola se corrían toros, como se hizo en 1622. “Las fiestas que no hay corrida de toros apenas se tienen por fiestas decía el insigne Padre Larramendi – hablando de los guipuzcoanos” ignorando cuando se había pegado “esta manía y bárbaro gusto de toros y moros”. Había incluso un chiste contado por los de Salamanca que decía: “si en el Cielo se corrieran toros los guipuzcoanos todos fueran santos por irlos a ver en el cielo”.

De la monografía pasa nos al archivo del amigo Francisco (Paco) Olano (q.e.d.d.) que conserva su esposa. Paco era un taurómaco de impresión. Conserva programas de toros celebrados en Ordizia en el presente siglo. Son cosas de ver. Entusiasmado hizo amistad con toreros de nombre, llegando incluso a tráele a casa más de uno. Montó festivales en fiestas en colaboración con grandes aficionados como los Martinez, Sinforoso Armendariz (q.e.d.d.), Manolo de la Cuesta (q.e.d.d.), Roberto Elcoro, Fernando Goenaga, etc., y Ordizia revivió grandes jornadas taurinas. También fue arrastrado a la fiesta Francisco Jaerique que se animó a montar la que sería, sin sospecharlo, la última que se celebraría aquí. Después solicitó permiso y lo logró montar otra , en 1971 en la plaza metálica-portátil ¡La Franca”, que resultó, cuando llegó un amasijo de tablas viejas. De metálica ni los clavos… Iban a torear Juan Calleja y Joselito Tarjuelo, el primero de Zaragoza que venía arrollador como novillero. Y al segundo de Madrid. Los novillos toros procedían de Eusebia de Cobaleda de Salamanca, una acreditada ganadería. Iba a ser picada y el ambiente torero era estupendo por que los toros tiraban.

Paco (Jerique) mosca, bajó y subió a Madrid porque no se fiaba pensando que le habían metido gato por liebre, con l aplaza desmontable. A lo último se decidió montarla reclutando personal para hacerlo en el Campo Arana. Cuando se descubrió el “pastel” de engaño llago la grata nueva del debut de Urtain, y como el frontón no iba a ser suficiente se pensó en el Campo Arana y en la Plaza “metálica”. A toda prisa empezaron a montarla, en lucha contra reloj. Faltaba un día y solo estaba montada un cuarto. ¡Menos mal que no se logró el deseo! porque hubiera supuesto una catástrofe. Por si sola se  hundió aquel tercio… ¿Qué hubiera pasado si se sientan los miles de aficionados al boxeo? Se soltó lo que pudo para dar paso a un ring al aire libre. Y con él y la espectacular presencia del mito Urtain, murió, murieron los toros en Ordizia.

Para dar fe de la afición se llegó a contar con una Peña Taurina “Ordizia”, pidiéndose permiso al Gobernador el día 4 de Enero de 1951. La influencia de otro tremendo aficionado que era Madrazo (q.e.d.d.) valió para aumentar la fuerza de la Peña que quedó constituida así: Presidente don Teófilo Martinez. Vicepresidente, don Pascual Madrazo y secretario, don Fernando Goenaga. De Tesorero, don Francisco Olano y de vocales fueron Francisco Legorburu (q.e.d.d.), Rufinao Imaz, Sinforoso Armendariz y don José Martín Etxeberria, que por lo visto alternaba su deporte de los toros con el del fútbol.

Socios fueron personajes destacados de la villa, algunos ya fallecidos, como los Domingo Jáuregui, Roberto Elcoro, los hermanos de la Cuesta (Manolo y Luis), Luis Balenciaga, Paulino Calvillo, José Elorza, Miguel Oteiza, Esteban Arnaez, José Irastorza, Antonio Olano, Mariano Galarza, Francisco Legorburu (padre), Fermín San Julián, Miguel Churruca, Jose Ignacio Perez, Lorenzo Andonegui, Jesús Etxeberria, Anselmo Otaño, José María Jáuregui, Eduardo Egaña (hijo), José Aranburu, Francisco Galarza, José Luis Sanchez, Blas Usabiaga, Eleazar Lombide y Serafín Apellaniz. Años buenos del 51 donde se corrieron varias corridas aquí.

Un hecho curioso ha servido para perpetuar esta afición taurina: el deseo de Paco de conseguir una respetable cabeza de toro para ornamentar su establecimiento y decir: “ahí tenéis un toro de los de verdad”. Se valió del sacerdote zaldibitarra don Ignacio Garmendia, que se encontraba en Sevilla para conseguirla y como tardaba la cosa escribió a Celestino Lasa que en aquel entonces –como hoy- andaba por Jerez a donde había ido a jugar a fútbol  y a entrenar y se quedó en aquellas latitudes. Este le contesto “te diré que la conozco –la cabeza prometida- pero no he visto a su dueño.  Hablaré con el cura (don Ignacio) quien me dijo que me avisaría. Pero al fin cuanto esto esté con él te mandaré la cabeza pues pienso ir a Ordizia y complacerte de esta manera, así no sentir tu ‘manopla’ encima…”. La fecha de la carta: 18 de Junio de 1960. Poco después la cabeza se montó en el bar Olano y allí está con una miradita…

Para los taurófilos les diremos que la cabeza del toro “Mirador” es de pelo cárdeno-careto, corniveleto y astifino, perteneciente a la ganadería de don Enrique Pérez de la Concha.

Fue lidiado en Lucena, el día 9 de Septiembre de 1959 por el diestro Juan Espejo a quien hirió de gravedad en el muslo derecho, teniéndolo que despachar José Martínez “Limeño”.

Y antes de terminar este recuerdo ligero, taurófilo recordar como hubo aquí un novillero en la villa al que se le dio una oportunidad, montándose una novillada para el: Maiza. Y de que el Bar Olano fue paso de destacados toreros, uno delos últimos Paco Camino, con quien le unía una gran amistad con el otro Paco, Olano. Su hermano vino a torear aquí y el estovo en Ordizia cuando ya su nombre comenzaba a brillar en la estrellas taurina.

FERMIN GONZÁLEZ (Kifi)

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